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La crisis de ansiedad suele aparecer de forma repentina y desaparecer después de un tiempo breve, aunque depende de la persona, sin embargo, para el afectado es casi insoportable.

El ataque de ansiedad se caracteriza por un momento de sufrimiento, sensación de asfixia o miedos extremos. Uno de los motivos por los que la sociedad actual es más propensa a experimentar este tipo de trastorno es por el estrés con el que vivimos nuestro día a día. Vivimos una vida orientada al trabajo, y la gente se preocupa cada vez menos por sí misma.

Pero no te desanimes ya que, a pesar de todo, es posible controlar los síntomas de la ansiedad y desde psicología Olivencia estamos encantados de contarte como.

¿Qué es una crisis de ansiedad?

Para comenzar tenemos que entender que una crisis de ansiedad es un ataque repentino de pánico. Nuestro cuerpo nos avisa haciéndonos sentir que estamos en peligro y reacciona en consecuencia con diversos síntomas físicos y psicológicos. Estos estados de ansiedad pueden variar en intensidad según la manera y forma del ataque de pánico. Las personas afectadas por los trastornos de pánico suelen experimentarlos repentinamente. Este trastorno mental muchas veces va de la mano con otros. La ansiedad junto con la depresión son unas de las enfermedades mentales más comunes. Uno de cada cinco adultos experimenta un ataque de pánico al menos una vez en su vida.

La sensación de miedo es una reacción normal del cuerpo, sirve como mecanismo de protección del propio cuerpo para estar preparado y poder escapar de una situación que se percibe como peligrosa. Sin embargo, cuando la ansiedad determina las propias decisiones y limita la calidad de vida, se habla de un trastorno de ansiedad.

Las formas más comunes son los trastornos de pánico, los trastornos de ansiedad social, la ansiedad generalizada y ciertas fobias como la aracnofobia, el miedo a las arañas o el miedo a volar.

¿Cómo se desarrolla un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es una reacción de alarma del cuerpo a una situación aterradora.

En la mayoría de las ocasiones acudís a urgencias a pedir ayuda, pero hay otras formas de superar estos ataques cómo por ejemplo asistiendo a terapia.

En el ataque de pánico, esta sensación interna de alarma surge, aunque no haya ningún peligro real. Los afectados experimentan el ataque de pánico mostrando síntomas de ansiedad.

Entre los síntomas más comunes se encuentran:

– Palpitaciones, latidos o elevación de la frecuencia cardíaca

– Sudor, escalofríos, sensación de ahogo, de falta de aliento o sensación de atragantarse

– Temblores o sacudidas

– Opresión o malestar en el pecho

– Náuseas o molestias abdominales

– Mareos e inestabilidad

– Desrealización (sensación de irrealidad)

– Despersonalización (sentirse como separado de uno mismo)

– Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)

 

Hasta cierto punto, estos síntomas son normales en la ansiedad. Pero también pueden volverse más intensos y llegar a un estado catastrófico. La ansiedad ya afecta la vida. Las personas afectadas están convencidas de que las sensaciones son peligrosas y actúan de forma diferente por ellas. La reacción de alarma es un reflejo que originalmente sirve para la autoprotección. Si se perciben situaciones de miedo en la vida cotidiana, se liberan señales excesivas y la persona reacciona con un ataque de ansiedad y tienes que saber que existen diferentes tratamientos para controlarlo.

¿Cómo se produce el círculo vicioso que puede dar lugar a un ataque de pánico?

El camino hacia un ataque de pánico sigue diferentes pasos. No es necesario que haya un desencadenante específico. Los ataques de ansiedad pueden producirse en momentos de inseguridades, como antes de un examen. A veces, ciertos lugares o situaciones también pueden provocar ataques de pánico. El cuerpo reacciona entonces como si estuviera en una situación de peligro. Se desarrollan los síntomas de un ataque de pánico: palpitaciones, mareos, etc.

La sola idea de estar en peligro activa el sistema de alarma. Los síntomas aparecen y esto, a su vez, crea más malestar interno. El afectado tiene miedo de algo peor. Quiere decir que el punto de partida del ataque de pánico regresa y uno se encuentra en un círculo vicioso, por lo que los estados de ansiedad se experimentan como muy intensos. Te pones más nervioso y tienes la sensación de que tu estado empeora.

Factores o situaciones que pueden mantener el ataque de pánico

La atención a las sensaciones.

Después de un ataque de pánico puedes tener la sensación de que te ocurra de nuevo, por eso si prestas atención a las cosas negativas, aumenta la probabilidad de que vuelvas a vivir una experiencia similar.

Cada vez que tienes un ataque de pánico, tu memoria recuerda las circunstancias y las sensaciones, y cuando estos o similares vuelven a ocurrir, tu cuerpo y tu mente reaccionan como si estuvieras en peligro sin estarlo realmente.

 

Las conductas de búsqueda de seguridad

Si se asume de antemano que ciertos factores o situaciones pueden promover un ataque de pánico, se tiende a evitarlos o a huir de ellos. A partir de entonces, el pánico se apodera de su vida cotidiana.

Aunque pienses que evitando las circunstancias “peligrosas” puedes contener la ansiedad, haces lo contrario: malinterpretar la situación.

Como resultado, las conductas de búsqueda de seguridad no pueden hacer su trabajo y no pueden salvarte de la sensación de miedo. Por lo tanto, si estás influenciado por las falsas creencias catastróficas, estás expuesto a tus miedos.

Consejos para evitar situaciones de ansiedad

Para evitar que los síntomas de la ansiedad comiencen a perjudicarte de forma negativa y se conviertan en algo más grave podemos aplicar las siguientes acciones en nuestro día a día:

– Intenta mantener la calma y respira tranquilamente, utilizando la respiración (4 segundos de inhalación, 7 segundos de retención, 8 segundos de exhalación)

– Date cuenta de que estás teniendo un ataque de pánico y que se te pasará (es útil saber que los signos de ansiedad, como las palpitaciones o los mareos, no conllevan consecuencias perjudiciales)

– Intenta centrarte en algo positivo

– No te quedes solo, rodéate de personas de confianza como familiares y amigos

– Habla de tu problema, no se elige una enfermedad

– Enfréntate a tu miedo, por ejemplo, coge el ascensor, aunque sea lo último que quieras hacer

– Asegúrate de llevar un estilo de vida saludable/sano: duerme lo necesario, lleva una dieta equilibrada y mantente activo

– La meditación y los ejercicios de atención plena pueden ser eficaces

– Alégrate de los pequeños éxitos

– En caso de empeoramiento de los ataques de pánico, acuda a un grupo de autoayuda (te dará una sensación de cohesión, especialmente si se puede hablar con otras personas afectadas), a su médico de cabecera, a un especialista o a un psicoterapeuta

 

Si tienes alguna duda o estas pasando por algo similar reserva tu cita con nosotros e intentaremos apoyarte en todo lo necesario.

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