Skip to main content

El autoengaño en una mente adicta es, básicamente, una forma de “protegerse” del malestar. Sin ser «completamente consciente»,  desvía su atención hacia argumentos que justifican o dar falsas esperanzas, para no enfrentarse al dolor que supone cambiar, dejar hábitos o asumir que hay un problema.

Por ejemplo, es muy típico pensar: “yo controlo”, “puedo dejarlo cuando quiera” o “no es para tanto”. Estas ideas no son inocentes, son «trampas mentales». Sirven para seguir haciendo lo mismo de siempre sin sentir culpa o miedo. En el fondo, lo que buscan es mantener las mismas rutinas que ya conoce, aunque le hagan daño.

Las frases del autoengaño: señales de alerta

Si observamos ejemplos reales, vemos patrones muy claros:

  • “Yo no tengo ningún problema”, incluso cuando ya ha habido consecuencias.
  • “Otros consumen más que yo”, comparándose para minimizar el daño.
  • “Yo solo puedo dejarlo”, negando la necesidad de ayuda.
  • “Con el tiempo se solucionará”, evitando tomar decisiones.
  • “No soy un adicto”, aunque haya pérdida de control.

Estas frases no son casuales. Son el producto de «mecanismos psicológicos» que reducen la ansiedad momentáneamente, pero mantienen el problema a largo plazo.

¿Cómo actúa el “control inconsciente” del trastorno adictivo?

El autoengaño no siempre es evidente, a veces es sutil. Se manifiesta de varias formas:

  • Minimizar: “No fue para tanto”.
  • Resistirse al cambio: “No necesito cambiar tanto”.
  • Buscar fallos en los demás (terapeutas, familia) para no mirar hacia dentro.
  • Dar vueltas a todo: cuestionar constantemente lo que ya se ha entendido para no actuar.
  • Cumplir superficialmente el tratamiento: hacer “lo justo” sin implicarse de verdad.

Todo esto tiene un objetivo común: evitar el miedo al cambio. Porque cambiar implica renunciar a algo conocido, enfrentarse a emociones incómodas y asumir responsabilidad.

El gran engaño: creer que el problema está fuera

Otro punto clave es pensar que “cuando cambien las circunstancias” (trabajo, pareja, familia), todo se arreglará. Pero la realidad es que la adicción no depende solo del entorno, sino de cómo la persona se relaciona con él.

También aparece la idea de “mañana empiezo” o “ahora no es el momento”. Este aplazamiento constante da una falsa sensación de control, pero en realidad cronifica el problema.

«Romper el autoengaño»: el inicio del cambio real

Salir de este bucle implica un paso difícil pero fundamental: la honestidad con uno mismo. Aceptar que:

  • Hay un problema real (como una enfermedad).
  • No basta solo con fuerza de voluntad.
  • Es necesario cambiar hábitos, pensamientos y relaciones.
  • La ayuda externa no es debilidad, sino parte del proceso.

También supone pasar de la culpa o el victimismo a la responsabilidad: dejar de preguntarse “¿por qué me pasa esto?” y empezar a preguntarse “¿qué puedo hacer diferente?”.

 

El autoengaño es como un “aliado falso”: calma a corto plazo, pero mantiene la adicción a largo plazo. Reconocer estas trampas mentales —muchas veces disfrazadas de lógica o excusas razonables— es uno de los primeros pasos reales hacia la recuperación.

Porque el cambio empieza justo donde se acaba el autoengaño y se lleva a cabo una aceptación profunda de las propias limitaciones con base en la experiencia acumulada. Compartir con los demás, llegado este punto, es imprescindible para iniciar el camino de la recuperación. 

 

En Clínica PsicoOlivencia, te ayudamos a ti junto a tus seres queridos a superar las adicciones. Visita nuestra página web para obtener más información y descubrir cómo la psicología puede marcar la diferencia en tu vida.

No olvides seguirnos en nuestras Redes Sociales para no perderte ningún tip, consejo e información sobre salud mental. Sigue nuestra cuenta de Instagram y nuestra página de Facebook para no perderte nada. ¡Te esperamos!

× Cita previa