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“Cambiar el entorno: una de las claves para vencer una adicción”

Un ambiente o entorno terapéutico es aquel que no ha estado relacionado con la conducta
adictiva. Es un espacio donde me siento seguro, respetado y libre de presiones o estímulos
tóxicos.
Donde comienzas a percibir que los impulsos se hacen menos intensos, que las ganas de volver
atrás se vuelven menos frecuentes. El cuerpo responde de otra forma: hay más calma, menos
ansiedad.
Un entorno diferente favorece que no sea necesario estar reprimiendo deseos, recuerdos o
pensamientos intrusivos y favorece, a su vez, que relacionarse de forma distinta, que los hábitos
cambien, que la rutina se llene de actividades que con el tiempo puedan formar parte de una
nueva vida. Empezarás a dormir mejor, a experimentar nuevas experiencias y a entablar
relaciones con personas no adictas.

Y sobre todo: te permitirá desarrollar una nueva identidad. No la del “adicto en lucha”, sino la de
una persona que se está construyendo de nuevo desde la conciencia, el autocuidado y el coraje.

“Deja de luchar solo: rediseña tu vida desde el lugar donde vives”

Por supuesto, cambiar el entorno no es un camino fácil ni lineal. Uno de los primeros obstáculos
es no anticipar lo que puede salir mal. Pensar que con solo decidirlo ya es suficiente, es ingenuo.

También es muy común que haya conflictos con personas del entorno. No todos entienden la
necesidad de alejarse de ciertos lugares o cambiar hábitos tan arraigados. Pueden tomarlo como
algo personal o pensar que exageras. Las personas que no han padecido una adicción les puede
costar entenderlo.
A veces, incluso las obligaciones diarias —trabajo, estudios, familia— dificultan hacer cambios
profundos. Y hay otro riesgo muy sutil: el exceso de confianza. Sentir que ya está todo superado y
que puedo volver “un ratito” a ese ambiente sin consecuencias… hasta recaer.
Por eso es clave mantener la atención, cuidar los detalles y apoyarse en otras personas que
entiendan este proceso. No se trata de evitar la vida, sino de rediseñarla conscientemente.

“Recuperarse es posible cuando cambias lo que te rodea”

La diferencia entre intentar dejar una adicción teniendo en cuenta el cambio del entorno y
hacerlo sin cambiar nada es como la diferencia entre nadar río abajo o remar contracorriente.
Cuando no se cambia el ambiente, cada paso hacia la recuperación es una pelea interna. El
cuerpo y la mente siguen recibiendo las mismas señales que durante años han estado asociadas
al consumo o al comportamiento problemático. Todo recuerda a lo de antes. Es como vivir con el
enemigo en casa: el más mínimo descuido puede hacerte tropezar.
Sin embargo, cuando sí se cambia el ambiente, algo profundo se transforma. Ya no estas tan
expuesto. Ya no tienes que estar constantemente luchando contra impulsos desencadenados por
los recuerdos y sensaciones que provocan los estímulos relacionados con la adicción. El esfuerzo
sigue estando, pero es más sostenible, más amable. El terreno se vuelve fértil para que el cambio
crezca.
No se trata de huir del pasado, sino de construir un entorno que te permita avanzar. Porque si
quieres cambiar, no basta con desearlo. Tienes que darte la oportunidad real de hacerlo. Y eso
comienza por anticipar recuerdos asociados a estímulos vinculados a tu anterior vida adicta para
transformarlo como parte de tu nuevo proyecto de vida.
Como decía Ortega y Gasset «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo
yo»

 

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