Nuestras terapias

TERAPIA
INDIVIDUAL

La intervención individualizada se basa en la relación que se establece entre la persona  y el profesional que le pone a su disposición no sólo las herramientas necesarias para el cambio, sino hacia un mejor conocimiento de sí mismo.

TERAPIA
FAMILIAR

La familia tiene un papel elemental en el tratamiento terapéutico. De la mayoría de los estudios realizados en intervención terapéutica en adicciones se concluye que las terapias encaminadas a armonizar las relaciones familiares de los adictos crean un componente clave en los programas de tratamiento, por lo que es indispensable incorporar la terapia familiar.

TERAPIA
DE GRUPO

La intervención grupal posibilita la participación activa del paciente impulsando la interacción con los demás,  resultando un entrenamiento en habilidades sociales y un cambio de actitudes y comportamientos.

GRUPO
PSICOEDUCATIVO FAMILIAR

Durante el desarrollo del programa, este grupo se reúne periódicamente para apoyar a las familias a modificar algunos comportamientos.

TERAPIA
DE GRUPO FAMILIAR

Al ser la familia un estructura, cuando uno de sus componentes sufre  problemas con una adicción, los demás sufren y se ven afectados.

 INTERVENCIÓN
FAMILIAR

En muchas ocasiones es la familia la que demanda la intervención terapéutica al verse impotente ante la adicción de uno de sus miembros.
Siendo muy frecuente que la persona adicta niegue el problema de consumo y las consecuencias de ello, achacando a la familia la conflictividad que pueda existir en la convivencia.

TALLERES
PSICOEDUCATIVOS PARA ADICTOS

Determinadas habilidades psicológicas básicas nos posibilitan relacionarnos de forma eficaz con nuestro contexto social y afectivo por lo que su desarrollo es esencial para cualquiera de nosotros.

TERAPIA INDIVIDUAL

La intervención individualizada se basa en la relación que se establece entre la persona  y el profesional que le pone a su disposición no sólo las herramientas necesarias para el cambio, sino hacia un mejor conocimiento de sí mismo.
En un ambiente de confianza, empatía, respeto y comprensión se funda  la relación terapéutica en la que tanto el sujeto como el psicólogo se implican en un trabajo en equipo conduciendo al cambio.
El fin no se limita a la abstinencia, sino a una mejor percepción de sí mismo, a la armonización de todos aquellos rasgos de personalidad que pudieran interferir en la adquisición de un estilo  de vida saludable y satisfactoria, a la resolución de los conflictos consigo mismo y con  el entorno, en definitiva, al desarrollo personal que facilite un estilo de vida libre de drogas y mayor riqueza emocional.

TERAPIA FAMILIAR

La familia tiene un papel elemental en el tratamiento terapéutico. De la mayoría de los estudios realizados en intervención terapéutica en adicciones se concluye que las terapias encaminadas a armonizar las relaciones familiares de los adictos crean un componente clave en los programas de tratamiento, por lo que es indispensable incorporar la terapia familiar.
Incluso cuando la persona  no afronta el tratamiento, las familias pueden pedir apoyo para poder promover el cambio en el adicto y conseguir motivarlo, así como para poder hacer frente a las dificultades y la tensión familiar en la convivencia con éste.
La familia carece de ayuda para comprender y aceptar la enfermedad, lo que puede ser una de las claves para  lograr  los objetivos terapéuticos. Además se les ofrece un entorno en el que poder plantear las dificultades de comunicación, los déficit emocionales y la conflictividad relacional que suele ocurrir, consiguiendo así ajustarse a los cambios que se producen a lo largo del proceso terapéutico.
En este proceso se incluirá también a la pareja, trabajando con ésta para el logro de los cambios necesarios en la relación.

TERAPIA DE GRUPO

La intervención grupal posibilita la participación activa del paciente impulsando la interacción con los demás,  resultando un entrenamiento en habilidades sociales y un cambio de actitudes y comportamientos.
Con el trabajo en grupo se fortalecen actitudes positivas, se favorecen estrategias de resolución de conflictos, se aborda la prevención de la recaída y se trabaja en aspectos relacionales, enmarcados en un entorno que facilita el refuerzo personal del cambio, la identificación del problema y el aprendizaje positivo.

GRUPO PSICOEDUCATIVO FAMILIAR

Durante el desarrollo del programa, este grupo se reúne periódicamente para apoyar a las familias a modificar algunos comportamientos. Este grupo dirigido a las familias no es terapia familiar y no realiza  una intervención directa en las rutinas particulares de la familia, sólo tiene una perspectiva psicoeducativa. Aporta un entorno de confianza en el que se intercambia información y brinda una oportunidad a las familias para sentirse confortables y acogidas en el tratamiento. Se ofrece información sobre la dependencia a las sustancias y las conductas adictivas, sobre el tratamiento, la recuperación, las formas en las que la familia se ve afectada por el uso o la dependencia del individuo  y cómo pueden favorecer su recuperación.

TERAPIA DE GRUPO FAMILIAR

Al ser la familia un estructura, cuando uno de sus componentes sufre  problemas con una adicción, los demás sufren y se ven afectados. A través de la terapia de grupo familiar se crea un espacio de comunicación y reflexión entre los miembros donde se favorecen nuevas formas de comunicación para mejorar la convivencia y encontrar soluciones a sus problemas. Permite una apertura hacia el exterior a través de un proceso de empatía entre las propias familias que les ayuda a manejar los niveles de ansiedad reduciéndola, con los que suelen hacer frente a la adicción.
La participación en este grupo es muy aconsejable, valorándose cada caso en particular, ya que a través del acercamiento a la realidad del otro se consigue una forma distinta de mirar la propia realidad.

INTERVENCIÓN FAMILIAR

En muchas ocasiones es la familia la que demanda la intervención terapéutica al verse impotente ante la adicción de uno de sus miembros. Siendo muy frecuente que la persona adicta niegue el problema de consumo y las consecuencias de ello, achacando a la familia la conflictividad que pueda existir en la convivencia. En estos casos no podemos posicionarnos frente al la persona adicta confrontándolo porque tan sólo conseguiríamos  reforzar su negación y distanciarlo tanto de la familia como de la terapia. Es aquí cuando la intervención debe destinarse a la familia con la que trabajaríamos para acercarnos al adicto y debilitar su negación, buscando la aceptación de la realidad, las consecuencias del consumo y tratando de lograr que  el propio adicto manifieste su demanda de tratamiento. Durante el desarrollo de la intervención familiar también nos acercamos a la salud emocional de la familia, ofreciendo herramientas para minorar los miedos y el sufrimiento que puedan tener y ofreciéndoles recursos para cuidarse de sí mismos mientras se trabaja con la ruptura de la negación del adicto.

TALLERES PSICOEDUCATIVOS PARA ADICTOS

Determinadas habilidades psicológicas básicas nos posibilitan relacionarnos de forma eficaz con nuestro contexto social y afectivo por lo que su desarrollo es esencial para cualquiera de nosotros. Es por ello que uno de los propósitos de estos talleres psicoeducativos es favorecer que esto sea posible para reestablecer  la relación del adicto con su entorno.
Estos talleres también promueven  la inteligencia emocional de forma que los participantes puedan conocer tanto las emociones propias como las del otro, interpretarlas y manejarlas, trabajando la empatía, la impulsividad, la autoestima, etc.