¿QUÉ ES LA COADICCIÓN?

La coadicción se define como una forma específica de dependencia emocional producida en algunas personas que tienen una relación afectiva importante con una víctima de cualquier tipo de adicción.

Este fenómeno se empezó a estudiar en las parejas de personas que tenían una adicción al alcohol. Se observó que cuanto más aumentaba la problemática del adicto, la pareja se involucraba cada vez más (controlando el consumo, resolviendo problemas propios del adicto, encubriendo al adicto para que su entorno no se diera cuenta de sus errores, etc.), llegando a definirla como «codependiente».

El «codependiente» manifestaba consecuencias importantes en su vida como una disposición menor de su tiempo, el no desarrollo de las actividades personales y un descuido de los intereses propios de su vida. Todo ello provocaba graves carencias vitales, produciéndose un distanciamiento de otras personas, generándose un resentimiento hacia el enfermo y un estado de desesperanza emocional continuo desembocando, en ocasiones, en depresiones de mayor o menor gravedad.

El coadicto pierde, junto al adicto, el control de su vida. El primero lo hace por su adicción al adicto (de ahí el término de coadicción) y el segundo lo hace por su falta de control relacionado con el consumo.
Actualmente, la problemática del adicto se conoce mejor. Por ello se ha comenzado a estudiar la psicopatología asociada a la coadicción, observándose que este comportamiento se manifiesta en la familia, la pareja, los hijos e incluso, en algunos amigos.

Se genera aquí la necesidad de diferenciar entre la simple inquietud normal que se genera debido a que una persona de nuestro entorno más cercano está enferma o es difécil y entre la patología de coadicción. Este establecimiento, nos permitirá ayudar a que las personas que ayuden a un adicto no entren en el circulo vicioso de perjudicarse a sí mismo y al propio adicto.

¿CÓMO SE PRODUCE LA COADICCIÓN?

La coadicción se produce de manera progresiva. Conforme el adicto descuida sus responsabilidades y obligaciones, el coadicto intenta que las cumpla, llegando incluso a realizarlas por él.

La tarea que pretende realizar el coadicto es imposible. Esto hace que, por un lado, se generen en él sentimientos de desesperación y resentimiento y, por otro, la relación con el adicto se haga más difícil, produciéndose una desaparición de la comunicación. Todo ello da paso a una dinámica de manipulaciones dentro de la relación, incluyendo chantajes emocionales, que generan un aumento de la conflictividad y los sentimientos de culpa y vergüenza en ambas partes.

La preocupación inicial que tiene el coadicto se convierte en una necesidad obsesiva de controlar y cambiar al enfermo. La mayoría de las actividades que hace se focalizan en este objetivo, que por otra parte absorber todo el tiempo y los recursos provocando que la persona que cuida del adicto descuide sus propias necesidades vitales, intereses o relaciones personales (amistades, familia, etc.), entre otros. En mayor medida, el estado de ánimo depende cada vez más del propio estado que el enfermo posee creándose la situación en la que el adicto depende de la sustancia o actividad a la que se ha habituado, mientras que el coadicto depende del adicto. Encontrándose en la situación de «si él/ella se encuentra bien, yo estoy bien, «si él/ella tiene fuerzas, yo también las tengo»,…

Podría decirse que una persona coadicta ha permitido que el comportamiento de otra persona le afecte y vive obsesionada por controlar
ese comportamiento.

¿CÓMO SE MANIFIESTA ESTE FENÓMENO?

El fenómeno de la coadicción se puede observar mediante indicadores diferentes:

  • Tendencia a relacionarse con personas que tienen problemas en su vida, necesitadas o dependientes, tanto a nivel personal como profesional.
  • Creación de reglas de relación familiar tácitas (no escritas). Estas reglas se generan en el marco de la familia más cercana y van definiendo el ritmo de la relación. Entre otras, podemos encontrar reglas que prohíben:
    • La discusión de problemas problemas.
    • La expresión abierta de los sentimientos de todos los componentes de la familia.
    • La comunicación directa y sincera.
    • La manifestación de expectativa realistas.
    • El cuidado personal de uno mismo.
    • La confianza en sí mismo y en otras personas de alrededor. o El juego, la diversión, el ocio, etc.
    • El buen funcionamiento del equilibrio familiar.

La coadicción, al igual que las adicciones, es progresiva, se intensifica y se cronifica. Las personas que padecen una falta de autoestima y que buscan inconscientemente confirmar su propio valor en la vida presentan un mayor riesgo de contraer una coadicción. Esta se puede manifestar a través del adicto o de otras personas como, por ejemplo, hijos de los adictos, personas que han sido abusadas física y sexualmente, etc.

¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE LA COADICCIÓN?

La coadicción tiene multitud de consecuencias en las personales que la padecen. A continuación se van ha presentar algunas de ellas:

  • Exceso de asunción de la responsabilidad, negándose por completo a aceptar la responsabilidad de dirigir y vivir su propia vida.
  • Entrega incondicional a los demás. Se genera que la persona solo sabe dar, pero no sabe «cómo recibir» nada a cambio. Esto hace que de cada vez más hasta que se siente furioso/a, agotado/a, incomprendido/a y totalmente vacío/a.
  • Se crea una situación en la que la persona se hace experta del cuidado de otros, pero no confía en su capacidad de cuidar de sí misma.
  • Al estar constantemente estudiando, vigilando, observando y controlando todo lo que hacen los demás, la persona descuida lo que ella siente y necesita. Va dejando de lado sus propios sentimientos, sintiéndose cada vez más inseguro e incapaces de resolver sus propios problemas.
  • Abandono de sentir emociones positivas, dejando espacio a la rabia, amargura, miedo, odio, impotencia, depresión, desamparo, desesperación o culpa.
  • Eliminación de la comunicación asertiva. El coadicto se preocupa solo de controlar al enfermo y se olvida de «decir que no» a los demás. Siempre está a disposición de todos menos de él/ella.
  • Se produce un aislamiento social. Esto es debido a que progresivamente se realiza un deterioro de sus relaciones con la familia y amigos, motivado por un aumento de la obsesión por controlar y vigilar al otro, acompañado de sentimientos de vergüenza o culpa.
  • Se produce un victimismo. La persona coadicta tiene la sensación de «ser una víctima», de «estarse perdiendo a uno mismo», provocando que se culpabilice al entorno y se incremente la intolerancia tanto hacia sí mismo, como hacia los demás.
  • Secretismo de sus problemas. Todo lo anterior se genera bajo una imagen de «dureza», de responsabilidad, de formalidad, viviendo sus problemas en secreto. Fomentado por la cultura en la que vivimos, el coadicto oculta el problema, se ocupa en reparar los daños provocados por el adicto. También mantiene económica y emocionalmente unida a la familia recibiendo la admiración de familiares y amigos: «¡Es muy buena persona «, «¡Es un santo». Pero sus comportamientos puede ser percibidos de manera negativa por sus familiares y amigos más íntimos. Estos en ocasiones los definen como: «hostiles», «controladores», «manipuladores», «culpabilizadores», «reacios a la comunicación», «siempre malhumorado», «a veces odiosos», etc….
  • Existen consecuencias que la coadicción tiene para el enfermo. Las reacciones excesivamente emotivas del familiar coadicto (gritos, llantos, discusiones, reproches, amenazas, etc.) hacen que se aumente la inestabilidad emocional, contribuyendo rebajar la escasa autoestima que el paciente posee. Además, la confusión que se genera en esta situación, hace que se evadan responsabilidades por parte del adicto, mediante el uso de mecanismos como «culpabilizar a los demás» y «refugiarse en la sustancia o actividad que le CALME».

Por tanto, si definimos la coadicción como consecuencia de vivir con un adicto, se puede pensar que el NO VIVIR con el adicto sea la solución al problema de coadicción. Esto podría ser una solución momentánea, pero el problema del coadicto ya se ha generado, manifestándose en unas características y de comportamientos que ha desarrollado. Principalmente esto sucede cuando:

  • La preocupación por una persona se ha convertido en obsesión,
  • La compasión por la persona se ha cambiado a vigilancia de la misma.
  • El cuidado de otros ha evolucionado a una dejadez en el cuidado de uno mismo.

Además, cuando el coadicto rompe la relación con la persona que tiene problemas suele establecer otra relación con otra persona que tiene también problemas. Reproduciéndose dichas actitudes que ya tenía con el anterior paciente en su nueva relación.

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