ADICCIÓN A SUSTANCIAS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la fármacodependencia como: «Un estado psíquico y a veces también físico producido por la interacción entre un organismo vivo y un fármaco, caracterizado por comportamientos o reacciones que incluyen el uso compulsivo de la sustancia, continuo o periódico, para provocar sus efectos psíquicos y a veces para evitar el malestar determinado por su ausencia».

Esto quiere decir que todas las drogas incluyen un principio activo, conocido como sustancia psicoactiva con capacidad para producir placer inmediato a la par que cambios en la conciencia, el estado de ánimo, la conducta, las motivaciones o los procesos de pensamiento de la persona que la consume. Siendo esta la particularidad  que comparten todas las drogas que son capaces de instaurar una pauta de comportamiento compulsivo en los individuos que las consumen haciendo que este no pueda dejar de hacerlo.
Es entonces cuando la sustancia va ocupando todas las áreas de la vida de la  persona hasta que la propia vida gira entorno a la droga. Momento en el que el adicto tan solo cavila en la forma de lograr y consumir la sustancia y en cómo va a aliviarse de sus efectos. Al mismo tiempo incrementa la focalización en la sustancia reduce la atracción por actividades, experiencias o entretenimientos alternativos que previamente formaban parte de la vida del adicto. Es cuando la familia, el trabajo, las aficiones o los amigos quedan desplazados a un segundo o tercer plano y que han sido sustituidos por todo aquello relacionado con la droga.

ADICCIÓN AL JUEGO

La ludopatía o adición al juego, es una manera de adicción caracterizada por la existencia de episodios habituales y frecuentes de implicación en juegos de apuestas, los cuales van llevando la vida del individuo a un deterioro de sus valores y obligaciones sociales, laborales, materiales y familiares. Este hábito se mantiene y a menudo se intensifica a pesar de sus consecuencias sociales  como pérdidas de valores personales, daño en las relaciones familiares y circunstancias personales críticas” (OMS, 1992).
En la evolución del trastorno se dan tres fases principales:  fase de ganancia, fase de pérdida y fase de desesperación.
En la primera, la “Fase de Ganancia” es donde se dan las principales ganancias es lo que hace que el individuo reitere los episodios de juego y se implique cada vez más, viéndose “suertudo” y dotado de habilidades que le llevan a definirse como un jugador admirable, lo que intensificará su autoestima, reafirmándose la dinámica de juego en una práctica altamente reforzada y tentadora para el jugador. Es aquí donde se cimenta el convencimiento distorsionado que después mantendrá el juego, causado por la creencia de la persona a presumir de sus ganancias y atribuir  las pérdidas como consecuencia de una mala racha o de una mala influencia externa, disminuyendo así las pérdidas y dirigiendo su afán a mantener las ganancias para sostener  su autoestima, empleando para ello  más tiempo y dinero.
Es en la“Fase de pérdida” donde el jugador ya se ha acostumbrado  al juego. Su euforia inicial sobre las ganancias le hacen acrecentar la cantidad de dinero que arriesga por lo que se ve impulsado a tantear nuevas alternativas para poder conseguir dinero, dándose factores de riesgo añadidos como la accesibilidad a cualquier tipo de crédito. Cuando las deudas van incrementandose y las posibilidades de seguir recabando dinero se van apurando, el jugador acepta que la única alternativa que existe es la del juego, lo que le lleva a aumentar los episodios de juego enredado en la convicción de que sólo de esta manera  podrá solventar sus deudas, pero éstas cada vez son mayores.
Las continuas pérdidas destruyen la autoestima y hace que se oculte la situación-problema con mentiras reiteradas.
Este procedimiento se va haciendo cada vez más enfermizo, invirtiendo cada vez más tiempo al juego con el empeño de poder liquidar todas las deudas y mantener el juego. Esto a su vez va ligado a la pérdida de tiempo dedicado a la familia y al trabajo, evidenciando las consecuencias negativas en la convivencia familiar y social.
Y por último, la “Fase de desesperación”,  el individuo subsiste con pavor las numerosas deudas adquiridas, sintiendo la prisa de afrontarlas, alejándose de los apoyos sociales y familiares, en la mayoría de los casos habiendo perdido el puesto de trabajo, lo que acarrea un proceso de soledad, aislamiento y de desesperación que suele darse con irritabilidad y sintomatología depresiva. El individuo se siente consumido y perdido. En esta etapa existe un alto riesgo de suicidio como medio de evasión a la situación, y en muchos casos donde surge la petición de tratamiento.

ADICCIÓN A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Provoca aislamiento y soledad que le acarrean una baja autoestima y un desequilibrio emocional.

La multitud de servicios y formas de ocio que se han introducido en nuestra sociedad a través de un tipo de tecnología muy al alcance de todos que nos ofrece numerosos servicios  sin que  nos haya dado tiempo a aprender a utilizarlas de manera sensata.
Se trata de herramientas orientadas a brindar información y diversión cuyo diseño las ha convertido en altamente susceptibles de desarrollo de conductas adictivas. Son accesibles, están muy extendidas y socializadas, su posibilidad de uso en cualquier lugar y a cualquier hora, ofrecen servicios de forma urgente sin que el sujeto tenga que exponer su propia identidad ni hacer casi ningún esfuerzo y cuentan con el apoyo de la valoración social positiva que se hace de su uso. Estas características ligadas a factores personales  pueden producir en ocasiones el desarrollo de un estilo de vida dependiente de estas tecnologías, obstaculizando el desarrollo de las habilidades necesarias para el desarrollo de una vida plena, Dándose en muchas ocasiones un cuadro adictivo que en muchas ocasiones es desapercibido.
La población con  mayor riesgo es la adolescente entre otros motivos porque estas nuevas tecnologías también son un medio de comunicación interpersonal fácil, rápido y poco exigente, donde tener contactos de otra manera no sería posible, anotando sobre todo cuando la autoestima, las habilidades sociales o la capacidad para resolver conflictos  están en proceso de cimentación . De este modo el adolescente puede quedarse atrapado en un mundo virtual donde sólo aprende a relacionarse a través de las redes sociales y que dificulta el proceso de aprendizaje de estilos de comunicación interpersonal, limitando su propio crecimiento y maduración y por tanto afectando a su autoestima y a su autonomía.
Cuando el adolescente está muchas horas conectado y/o pierde la noción del tiempo, si se siente incapaz de detener la conexión, si busca cualquier pretexto para conectarse o si deja de realizar otras actividades para ocupar ese tiempo a seguir conectado, es probable que esté desarrollando una adición. En estos casos es habitual que el adolescente niegue que dedica tanto tiempo a esa actividad o que minimice las consecuencias de ello, pudiendo descuidar su físico, descuidar la calidad del sueño y cambiar sus rutinas como la alimentación.
El uso de internet aporta satisfacción inmediata y permite escapar de los problemas, eludiendo su resolución y recibiendo a cambio la percepción de experimentar sensaciones de éxito.
Sentir que internet es el único lugar donde puede sentirse bien, a pesar de que en poco tiempo  se produce aislamiento y soledad que le lleva  a una baja autoestima y a inseguridad emocional. Suelen percibirse cambios de conducta y regulación emocional como irritabilidad, inquietud, tristeza, ansiedad, e incluso comportamientos violentos.
Aún son escasas las familias que reconocen estas situaciones como adictivas debido a la normalización como resultado del abuso de las TIC, a pesar de estar convencidos  de que se incrementará la demanda de tratamiento en los próximos años.

DEPENDENCIA EMOCIONAL

¿Lo único importante es tu pareja?

Si tus relaciones de pareja son tremendamente intensas, sientes que solo importa tu pareja, ¿te urge estar ininterrumpidamente en contacto con ella, no aceptas que pueda haber otras personas en vuestro mundo, estás dispuest@ hacer cualquier cosa por tu pareja, sientes pavor ante la probabilidad de su rechazo o de la ruptura, tienes miedo a la soledad, buscas agradarle en todo y experimentas culpa por todo lo que no funciona?, quizás estas bajo una dependencia emocional.
El asesoramiento terapéutico tanto a nivel individual como en grupo puede fomentar la toma de conciencia de quién eres y qué te sucede y exteriorizar tus emociones y tus miedos.
El propósito es tomar conciencia de lo que significa ser dependiente emocional, ofreciendo un ambiente de aceptación y comprensión identificándote con otras mujeres. Mediante el fortalecimiento de la autoestima, delimitando el concepto del amor de manera diferente, estableciendo límites y aprendiendo a decir no cuando sea necesario. Permitiendo el desarrollo de relaciones de pareja más saludables y satisfactorias posibilitando el crecimiento individual y conjunta.